sábado, 30 de abril de 2016

Las zygenas y el cianuro


Los mecanismos de defensa de la naturaleza resultan en determinadas ocasiones de lo más sorprendentes y efectivos, siendo uno de los más frecuentes la capacidad de generar venenos y toxinas que repelan al más voraz de los predadores. Esta técnica es muy usada por las plantas, más que nada porque, al vivir de forma estática, la huida no se encuentra entre sus habilidades.

A lo largo de su existencia el ser humano ha ido descubriendo dichas sustancias poco a poco, en la mayoría de las ocasiones por casualidad y para desdicha de algunos desafortunados. Pero con el tiempo ha ido aprendiendo a utilizar ese potencial, muchas veces en beneficio de la ciencia y otras en acciones menos loables. Tal es el caso de uno de los venenos más potentes que existen: el cianuro.

Aunque no lo parezca, estamos rodeados de cianuro por todas partes, pues muchas plantas como las judías, los garbanzos o los frijoles contienen compuestos de cianuro, afortunadamente en pequeñas cantidades que se desactivan tras la cocción. Igualmente las semillas de las peras, manzanas, albaricoques, melocotones, cerezas y ciruelas tienen cianuro, lo que pasa es que no solemos comernos las semillas o huesos. También debemos tener cuidado con las almendras amargas, basta comer unas pocas para producir nauseas, trastornos respiratorios e hipotermia, 20 simples almendras causarían una asfixia repentina y letal en un adulto, y sólo 10 en un niño. De hecho la muerte por cianuro se reconoce comúnmente por el olor parecido a almendras que exhala el infeliz afectado y por la coloración azul de los labios del mismo (cianuro proviene de cian, color azul claro).

Tanto cianuro por todos lados tenía que ser aprovechado de alguna forma por los animales, y ese es el caso del animal que hoy nos ocupa, unas singulares mariposas denominadas zigenidas o zygenas (zygaena en latín), cuyas orugas comen plantas que contienen cianuro, almacenando en sus cuerpos dicha sustancia letal. El propio plasma sanguíneo de las zygenas contiene derivados del ácido cianhídrico, esto las hace inmunes a sus posibles predadores, que no se atreverán a comerlas por su sabor y “efectos secundarios” que no venían en el prospecto. No en vano en inglés se las conoce como “burnet moth, que se podría traducir como polilla que quema.

Algunos de estos insectos recibieron su nombre de la mitología griega, algo muy frecuente entre las mariposas y un recurso muy común entre los naturalistas de los siglos XVIII y XIX, pioneros en la carrera de descubrimiento y catalogación de las especies. Actualmente se estima que existen entre 2 y 2,5 millones de especies animales en nuestro planeta, la mitad de ellas aún por descubrir aunque resulte inverosímil. Pongámonos pues en el lugar de aquellos científicos de hace tres siglos: miles y miles de especies a las que había que dar nombre, llegado un momento, forzosamente, la imaginación bautismal empezaría a hacer aguas, por lo que tiraron de todo lo que estaba a su alcance, mitología incluida.

En esta línea, algunas de las zygenas se denominaron con los nombres de Sarpedón, Minos y Radamantis, hijos todos de Europa, una princesa fenicia de singular belleza objeto de deseo de los dioses griegos. El mismísimo Zeus se interesó por ella, y para conseguirla se convirtió en un hermoso toro blanco, consiguió que Europa se montara en su grupa y terminó por raptarla y engendrar a los mencionados varones. Famoso mito conocido como el rapto de Europa.

Del porqué de estos nombres a las mariposas ya hemos dado referencias, aunque habría que pedir más explicaciones a sus tres descubridores, sin embargo el gran parecido de las tres mariposas posiblemente incitó a éstos a hermanarlas de por vida. La fotos corresponden a la Zygaena sarpedon, el primero de los tres hermanos

Zygaena sarpedon

Presentan manchas rojas sobre las alas y antenas robustas

La zygenas pertenecen a la familia de las mariposas conocidas vulgarmente como “polillas”, no obstante en este caso son de hábitos diurnos y se las encuentra libando en las flores habitualmente, no siendo grandes voladoras y dejándose caer entre la vegetación ante el más mínimo peligro.

Zygaena lonicerae

Todas presentan una llamativa coloración de azules, negros y rojos metálicos de una gran belleza, por ello son presa ávida de los coleccionistas. No obstante, para sorpresa de muchos de ellos, resistían el veneno que comúnmente se utiliza para matar a otros insectos antes de exponerlos en un muestrario. La razón es que, precisamente, el cianuro era el veneno utilizado, sustancia que evidentemente no hace ningún efecto sobre las zygenas, por lo que los implacables coleccionistas han tenido que utilizar otro potente veneno para neutralizar a nuestra resistente mariposa: la nicotina pura. Esto es algo que, para el que no lo supiese ya, debe servir de advertencia a los fumadores (por cierto, el tabaco también tiene derivados de cianuro).

Cara ventral de Zygaena lonicerae

Actualmente las zygenas están en regresión por la pérdida de su hábitat, pero al menos hoy en día es menos frecuente capturarlas para hacer colecciones, entre otras cosas gracias a un interesante sustitutivo como la fotografía digital, que además nos permite observar al animal en plena vitalidad como en el caso de las fotos adjuntas.


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