viernes, 26 de diciembre de 2014

El escorpión de agua


El mundo subacuático de nuestros ríos y charcas es un entorno prácticamente desconocido para la mayoría de nosotros. En él se dan cita a diario gran cantidad de extraños seres de los que poco o casi nada se sabe. Tal es el caso de nuestro protagonista de hoy, comúnmente conocido como escorpión de agua.

De entrada su nombre asusta, pero verdaderamente no es un escorpión, pues no posee aguijón en su cola y ni siquiera está emparentado con la familia del mismo (los arácnidos), pero el apodo se lo tiene bien ganado por su aspecto: su semejanza estructural, su cola y sus patas delanteras modificadas en forma de tenazas han provocado que este bichito haya sido bautizado con el nombre de otro mucho más temible.

Contrariamente a lo que pueda parecer, son un grupo de animales bastante numeroso, sobre todo en los lugares en los que hay materias vegetales en descomposición, ya que se sirven de su apariencia de hoja muerta para camuflarse en dicho medio. En todo el mundo hay aproximadamente unas trescientas especies de escorpiones de agua, alguna de ellas de un tamaño más que considerable, si bien las dos que existen en nuestro entorno (Nepa rubra y Nepa cinerea para el ámbito científico) alcanzan como mucho los tres centímetros y medio en el caso de la hembra, incluyendo el centímetro que puede llegar a medir su cola.

En realidad el escorpión de agua es un hemíptero o, para que se entienda mejor, una chinche, aunque no de aquellas que antaño atosigaban a nuestros ascendientes mientras dormían. El grupo de las chinches es muy extenso, pero todas poseen una trompa o, en otros casos, un pico puntiagudo que utilizan para absorber los fluidos, ya sea de animales o plantas según la especie. En nuestro caso el escorpión de agua lo hace de los animales que captura, generalmente insectos acuáticos, larvas y pequeños renacuajos. Para capturarlos suele acecharlos hasta que se ponen al alcance de sus tenazas, ya que en realidad la natación no es su fuerte y no estamos precisamente frente a un campeón olímpico. Una vez atrapados, poco tienen que hacer si logra clavarles su pico.

Escorpión de agua cogiendo aire por su tubo

Tampoco hacen asco a otros insectos que caen al agua desde el aire, no obstante, aquí la táctica puede variar según el tamaño y peligrosidad de la presunta víctima: si por ejemplo se trata de una mosca no hay problema en absorber sus jugos al instante, pero si hay hambre pueden atreverse incluso con alguna avispa caída al estanque, en este caso la estrategia consiste en ahogarla previamente evitando que ésta le pique con su aguijón.

En países más exóticos como la India existen especies que alcanzan un tamaño descomunal, de doce centímetros de largo. Son las chinches de agua gigantes, estas se atreven con presas de mayor tamaño como peces, cangrejos o ranas, inyectándoles con su pico la saliva tóxica para licuar todo su interior y poder absorberlo. Estas especies poseen una picadura dolorosísima, capaz de disolver la carne y causar lesiones permanentes.

Todo lo anterior sucede bajo la superficie del agua, aunque en realidad las nepas no pueden respirar bajo el agua y deben hacerlo directamente del aire. Para compatibilizar esta circunstancia con su afición a la pesca submarina utilizan un ingenioso mecanismo: la delgada cola no es más que un tubo respirador que sacan del agua a modo de periscopio de manera semejante a como lo hace un submarinista. Con él hacen acopio de aire conduciéndolo a un depósito situado bajo las alas, a partir de ahí el aire pasa al interior del cuerpo por seis espiráculos abdominales o conductos que se abren para conducir el aire a la traquea, que rodea a todo el animal. Posteriormente el aire pasa directamente a las células de los músculos y órganos por numerosas ramificaciones (traqueolas), como se observa, aquí no hay necesidad de pulmones, es lo que se conoce como respiración traqueal. Así pues, sólo tienen que sacar la punta de la cola periódicamente para garantizar su supervivencia bajo el agua, utilizando además unos receptores hidrostáticos que les permiten mantener la profundidad adecuada en todo momento, todo un equipamiento muy sofisticado pese a su aparente forma primitiva.

Como buen insecto, el escorpión desarrolla su vida principalmente en épocas cálidas, ya que su actividad depende del calor del entorno. No obstante los rigores del verano son demasiado severos a veces y el calor termina secando casi cualquier humedal, dejando sólo pequeños refugios acuáticos. En esos casos las nepas quedan casi enterradas en el lodo y puede que tengan que abandonarlo cuando se vaya a secar. Entonces deben aventurarse por tierra en busca de un paraje más húmedo, con el peligro que ello supone, ya que debe hacerlo andando pues sus alas no son funcionales y como he comentado sólo servían para retener el aire.

Escorpión de agua buscando una charca
                                                                           
El invierno lo pasarán aletargados y una vez llegada la primavera pondrán sus huevos en el tallo de alguna planta acuática, poco tiempo después iniciarán su nueva andadura algunas decenas más de estos animalitos.

La próxima vez que veáis una charca estancada de un riachuelo con hojarasca, puede que, si nos fijamos bien, veamos algún escorpión acuático. ¡Pero ojo!, aunque nuestras nepas no son peligrosas para el hombre, no conviene confiarse con ellas, ya que si se las molesta y manipula pueden ocasionar dolorosos pinchazos con su pico. Su efecto es prácticamente mecánico, igual de desagradable que cuando te clavan una aguja, pero aderezado con algo de saliva tóxica.


Licencia Creative Commons 
El escorpión de agua por Kamereon se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported. Basada en una obra en www.almabiologica.com.

3 comentarios:

  1. De mis invertebrados acuáticos de agua dulce favoritos, siempre que lo veo me parece digno de pasarme un rato disfrutándolo.
    Una pena que los bichos de charcas y cursos de agua estén tan olvidados por el gran público, porque son fascinantes y muy accesibles para ver y disfrutar (no hacen falta prismáticos ni grandes cosas).

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  2. Cuando era niño las lagunas y charcas de mi pueblo rebosaban de vida. Además de mucho más anfibios, como ranas y tritones, había multitud de insectos, escorpiones de agua, insectos palo acuáticos, y escarabajos de agua de muchos tipos, además de cangrejos de río en abundancia. Después llegó la época de los venenos y de los motores de riego de gasolina y la contaminación provocó que todo fuera desapareciendo. Actualmente se ven algunos mosquitos y peces diminutos, y es muy muy raro ver ranas. Me produce mucha tristeza, y me hace pensar que tal vez los próximos seamos nosotros.

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  3. Cuando era niño las lagunas y charcas de mi pueblo rebosaban de vida. Además de mucho más anfibios, como ranas y tritones, había multitud de insectos, escorpiones de agua, insectos palo acuáticos, y escarabajos de agua de muchos tipos, además de cangrejos de río en abundancia. Después llegó la época de los venenos y de los motores de riego de gasolina y la contaminación provocó que todo fuera desapareciendo. Actualmente se ven algunos mosquitos y peces diminutos, y es muy muy raro ver ranas. Me produce mucha tristeza, y me hace pensar que tal vez los próximos seamos nosotros.

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